Has sido un día interesante. Me fascina escuchar a personas que no son nativos hablar español y escuchar como aprendieron el idioma. Yo siempre he sido bilingüe; nunca he tenido que aprender un idioma “extranjero”. Aunque creo que ya domino el inglés mejor que el español, desafortundadamente, siempre he entendido, leído, y hablado español lo suficientemente bien para defenderme. Le tengo mucho respeto a las personas que toman el tiempo y hacen el esfuerzo de aprender otro idioma. Y, para ser sincera, hablan español mejor que muchos “hispanohablantes” que conozco. Alguien comentó (creo que Dahri) que aprender otro idioma la ha ayudado a entender a sus estudiantes mejor y darle esperanzas que ellos también pueden aprender otro idioma porque ella había pasado por ese proceso y lo logró. Me hace pensar que quizás es tiempo de aprender otro idioma. Creo que me ayudaría ser mejor profesora porque entendería los desafíos que enfrentan mis estudiantes todos los días.
La conversación de esta mañana también me ha hecho pensar en el tipo de profesora que soy. Yo quisiera pensar que soy alguien que inspira y motiva a sus estudiantes a pensar en lo que quieren hacer con sus vidas y quizás también los influye a escoger mi profesión por lo que ven en mi. Casi todos en la clase comentaban que sus decisiones con respecto al estudiar el español y/o ser profesor había sido influenciado por unos de sus maestros. ¡Qué responsabilidad tan grande! En estas semanas que me faltan de mis vacaciones quiero pensar en como puedo ser una influencia más positiva en las vidas de mis alumnos.
Nuestro vistazo a la revolución mexicana esta mañana me ha hecho pensar en la evolución política en los países latinos. ¿Por qué será que somos tan débiles y nuestros países caen en las dictaduras y desorden gubernamental tan facilmente? ¿Qué ha hecho la diferencia en los Estados Unidos, por ejemplo? También fue colonia de un poder europeo. ¿Por qué se desarrolló la democracia y la estabilidad tan efectivamente en los Estados Unidos y no en el resto de Ámerica?
Con eso en mente, pienso en la película de hoy, Como agua para el chocolate. Ya la había visto antes, y para ser sincera, no me gustó. Esta vez, no puedo decir que me gusta, pero tengo una nueva apreciación por la película. Lo que más sobresalta para mi es la intensidad de las emociones y reacciones de los personajes de la película. El título, Como agua para el chocolate, es un dicho que se refiere a la agitación sexual y o una emoción intensa. Todos los personajes de una manera u otra sienten o actúan de una manera super intensa. Mamá Elena, por ejemplo, es dura y fría a un extremo. Tita y Pedro comparten un amor que al final los consume literalmente. Gertrudis huye de su casa de una manera extraordinaria. Creo que en ninguno de los casos se presenta como una cosa mala, pero tampoco nos muestra mucha esperanza que sentir tan intensamente es bueno. Mucho en que pensar....
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